jueves, 13 de abril de 2017

Carpe Diem

Un cielo celeste casi perfecto me motiva a escribir, 
hay días donde una amanece de buen humor y posee el poder de cambiar el mundo, 
hoy es uno de ellos.

Empezaré por mí, por estas ansias de vivir día a día, el eterno Carpe Diem de mi existencia. Recuerdo aquella clase de Literatura Universal en la escuela secundaria donde aprendí que dos simples palabras pueden encerrar un significado fenomenal, fantástico, que cambia vidas. "Carpe diem, quam minimum credula postero"Esto es un estilo de vida - a mi parecer - una buena excusa para avanzar y no retroceder jamás, vivir el momento, hacer locuras, creer en los milagros o azahares del destino, las coincidencias, el deseo, respirar cada sorbo de existencia y transformarlo en magia pura, energía positiva, un idilio; sí, vuelo, vuelo demasiado y casi nunca piso tierra. 

Esta es mi naturaleza, mi razón de ser.

Un 'Don't let me down' suena en la radio, benditos sean The Beatles, mis oídos saborean aquel postre perfecto musical que añoraban desde tiempos oscuros; he vuelto a ser yo, la chica de los vestidos, jeans arrugados, blusas de flores, de las zapatillas de colores y cabello alborotado, la niña que decidió ser mujer antes de tiempo por temor a la soledad, la joven con alma de hippie sesentera que nunca fue comprendida por sus semejantes, la eterna chica rara que sigue siendo la oveja negra de la familia. Oh, lo siento tanto.

Soy Aldine, ahora de 26 lunas, 4 para el ticket de los 30 y en cuenta regresiva para cumplir mil y un sueños. Sí, ser positiva no es mi virtud más recatable, pero tengo los suficientes cojones como para ajustarme estos jeans rasgados - ya dije arrugados ¿no? - y salir a dar batalla contra el mundo.

Volviendo a mi día a día, seré honesta:  todos tenemos debilidades, máscaras o disfraces para encajar; recuerdo haber dicho eso antes y repetido cual disco rayado.

En resumen, sigo siendo la misma adolescente que alguna vez se lanzó al mundo e hizo de ella un completo desastre. No, no es una confesión, solo es una muestra de mi tormentoso y agridulce interior que nunca afloro y ahora derrama lisura al andar por todas las calles del planeta. 

Vivo en la luna, muy por encima de las nubes, pasando la estratosfera, saltando en la primera estrella y volteando en el primer cometa; Carpe Diem Ali, Carpe Diem y que el mundo se prepare, el grito de batalla se ha dado y ahora, luego de larga preparación, estoy parada en la primera fila de acción, lista para cobrar la más perfecta venganza blanca, aquella que saldará cuentas a cambio de sonrisas y dejará millones de corazones sanados.

Sí, tuve una larga temporada de pena, era el pobre pajarillo herido que clamaba ayuda, sin embargo, pasé de ser aquel animal sumiso y triste a uno capaz de rotar los polos; de hacer los días noches y de morder la manzana envenenada sin caer en sueño eterno.

"Podrán cortar las flores, pero jamás acabar con la primavera".

Suenan las campanas, trompetas, salgo a batalla. Hola mundo, hola universo, estoy de vuelta y no habrá derecho a reclamo. Jamás. Nunca. Sonrían, que la luz emana desde mi vientre desnudo hecho flor. 

- Ali.