jueves, 9 de marzo de 2017

Destino

Cada día que pasa es un nuevo reto, una aventura que se escribe a detalle, con lápices de oro, dibujando sonrisas, borrándolas, reescribiéndolas como un carrusel de emociones; tan mágico como anecdótico.

Ambos entendimos que no somos el centro del universo, nuestros egos se disminuyeron al pasar de los días, semanas, meses, pero aún así continuamos en el ruedo. Me alimentas con tu aliento, te devuelvo la respiración como polvo de estrellas iluminando la noche más oscura.

Creo que es innecesario ahondar en detalles, pero, hoy vale la pena: estamos locos. Nunca podremos entender porqué todo es tan pesado, enredado, maravilloso y hermoso a la vez.

Soy un poco tímida, tu rebeldía es aquella pólvora que enciende mi castillo de colores; me das la mano tibiamente, me jalas al agujero blanco, bailamos al compás de nuestra melodía, la gravedad no existe esta vez.

Caigo sobre nubes, me elevas a la luna, regresas a tu estrella, nos miramos cómplices asegurando un nuevo episodio la próxima vez.

Me recuerdas lo terca que soy, te resalto mis intenciones de protegerte hasta el último respiro, de aquí a siete mil millones de vidas más. Sonreímos nuevamente, todo se vuelve silencio.

Es el universo,
cíclico y turgente,
oscuro y sumiso,
somos dos,
el infinito es nuestro destino.