martes, 19 de mayo de 2015

Celos

Siento celos. Era la palabra que se repetía Claudia todos los días cuando veía acercarse a esa pareja ideal del tercero B del colegio San Rafael. Marina y Carlos eran la dupla de estudiantes enamorada perfecta, sonrisas, miradas traviesas, coquetería, belleza pura. “Ellos serán tan felices” “quiero un chico como él” “¿te has dado cuenta como le queda el uniforme?” “¿será aun virgen?”, eran las millones de preguntas que se armaban en los baños del plantel entre todas las chicas del tercero de secundaria. Era la época de los enamoramientos, adolescencia, la vida era más simple.

A un rincón estaba ella, Claudia, esa chica algo extraña pero dulce, que odiaba la música corriente que retumbaban las fiestas caletas del grado, ella era la mayor fan de Carlos el típico chico popular que tenía a la chica ‘bonita’ y delicada de la secundaria.

-      - ¿Qué hago? Es una tontería, hasta mi ex Pedro mira de pies a cabeza a Marina. Puede ser mi ex enamorado pero es tan incómodo ver tal panorama.

-      - ¿Y qué ganas con eso Clau? – respondía Lena.

-      - Ya sé que nada, pero siento celos, algún día debo ser feliz con alguien.

-      - Es cierto, algún día sin embargo ponte en el lugar de ella. ¿Será cierta tanta belleza?

Era de antemano cuestionarse si esa relación digna de un cuento de hadas duraría más allá de los seis meses, o tres, o uno. La madurez de ambas protagonistas se empezaba a asomar por los pasillos del colegio.

-      - Escucha esta canción, eres buena dominando tu técnica vocal. Vamos, canta un poco. – le entrega un mp3 y un par de audífonos pesados-

-      - ¿Canto? pero estamos en las escaleras, todos me escucharán.

-      - ¡Claudia Valeria! Reacciona mujer, eres un talento en potencia. Pierde el miedo.

-      - “Every day is so wonderful, then suddenly it's hard to breathe...”

El ambiente del tercer piso del colegio se tornó un poco más claro, varias cabezas voltearon a mirar a la chica rara que cantaba bonito. Esa chica que andaba en el rincón del salón, que escuchaba música ‘extraña’ desde los 7 años, que sufría por dentro una soledad extrema, esa chica rara que deseaba salir del cascarón.

Una mirada se asomó entre todos y dejó por un instante la mano de su pareja de turno. La conexión había iniciado.


“Juego de amor” – Aldine A. Mármol (2007)

lunes, 11 de mayo de 2015

Compenetra

Tomo un respiro, dos semanas sin escribir han sido terribles para mí. Lo último que recuerdo fue una publicación que hice en estado de ebriedad, la gracia me costó una faringitis terrible, menuda consecuencia, placer culposo.

Anoche te recordé, fue raro volver a tenerte en mis pensamientos y terrible aun cantar a solas mientras mis ojos ciegos me guiaron a un rincón de la ducha. El agua limpió mis demonios, recorrió mi pecho y piernas de manera lenta y delicada, casi sexual, una bocanada profunda y mi cuerpo se hundió en la tina recién estrenada. “Descubre lo que está dentro de mí”, repetí esa frase mil veces. Es cierta la teoría, a veces escucho canciones para sentirte a mi lado, recordar tu aroma y volver a mi universo paralelo. Terrible, patético, hiriente, desolador pero cierto. Una Lena casi extinta afloró y pedía a gritos buscarte, era absurdo, nunca fuiste mío y jamás lo serás. Dos ojos se abrieron dentro del agua mientras los pensamientos flotaron como delicados cisnes en un lago, una canción sonaba en el celular y los recuerdos fueron cuchillos que asesinaron salvajemente a esos delicados seres. “Todos tenemos a alguien que se compenetra con nosotros”, terrible afirmación.

Segundos pasaban y la desesperación invadió el ambiente, el oxígeno se acababa, era momento de salir a flote pero la delicia de tener mi cuerpo bajo el agua relajaba. ¿De esto se trata? ¿Tener el mejor de los placeres y cuando estas a punto de morir, salir para volver a la vida? Irónico.

“Saca afuera lo que está debajo de esta cubierta, recuérdame que siempre nos tendremos el uno al otro más que cualquier otra cosa”, dos pupilas se contrajeron e incendiaron de suave rojo carmesí. Ritmo cardiaco acelerado, ¿De esto se trata? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Por qué mentías?

Un golpe de valor hizo que me sentara agitada, la cabeza dando vueltas, el agua tibia se congelaba y una sonrisa se asomó.



“We all have a weakness 
but some of ours are easier to identify

sábado, 2 de mayo de 2015

Amar

Ayer tuve una de esas juergas laborales – de fines netamente periodísticos claro está – cargadas de alcohol, música, debate y amistades. Los quiero chicos. Hoy tengo la famosa cruda del mes, mi cabeza da vueltas por tremenda bebida espirituosa ingerida, unos tres litros con algo más de cerveza si se puede ser exacta. Amo estar en trance, es un estadio donde tus niveles emocionales se equilibran sin llegar a la decadencia y todo fluye. El metabolismo se acelera e intenta botar las toxinas adquiridas. “Un buen baño frío con su respectivo almuerzo no caería nada bien”, pienso. La realidad dista de mucho ya que a pesar de celebrar el día del trabajo, vine a redacción, me desparramé en mi sitio acostumbrado y recién me acuerdo de las locuras realizadas.

Hablar de amor o la vida no sería lo adecuado en estos momentos, para mí, no; pero esta Ali quiere salir a duras cuestas del caparazón azul que mantiene desde hace mucho tiempo.

Uno se ilumina cuando ve el horizonte y baila en un pie cuando el corazón dicta que esa es la persona indicada, se trata de sonreírle para que se dé cuenta de cuán importante eres en ese momento. “La vita è bella”. Un poco de música de fondo, dejar volar la imaginación y seguir.

Seguir, qué palabra tan complicada.

Lo plantearé de este modo:

Amar a la vida.