lunes, 20 de abril de 2015

Breve crisis existencial

Hoy llegué tarde a redacción, problemas familiares y algún que otro cachito de depresión se asomaron esta fría mañana limeña; sin embargo no todo era color hormiga, comí un chocolate antes de morir de inanición y las ideas fluyeron en este cuerpo de menos de 168 centímetros de altura, cabellos, ojos negros y contextura media.

Este fin de semana tuve una breve crisis existencial, a veces puedes tener una decisión en la palma de la mano pero la dejas ir ya que al final, no será trascendente en tu camino; esta vez no fue así, derramé algunas lágrimas porque a pesar de tener una gran amiga y dos secuaces que me alegran las noches, mi corazón sigue vacío. Leí un artículo sobre la amistad, esas que perduran a pesar de los problemas, malas decisiones e influencias de terceros; sí, extraño esas épocas.  

Pude tener las peores decisiones en los últimos meses, o años, pero yo no tuve el privilegio de otros. Mi adolescencia y juventud fueron – siguen siendo – difíciles. El saber qué es llegar a casa luego del colegio y ver a tus padres o hermanos sentados en la mesa almorzando un plato de comida tibia hecho horas antes era una utopía para mí.

No puedo juzgar con un dedo ni calificar a una persona con un ‘por eso estás así’ o un ‘me cansé de tus estupideces’, a veces puedo darme cuenta que estuve rodeada de seres que lejos de brindarme una amistad han cambiado con el tiempo olvidando su orígenes, su esencia. Eso sí me repugna (disculpen el término) porque a pesar de crecer sola o aprender a ser independiente desde niña, salí adelante con mil cuchillos atravesados por la espalda. Sigo respirando y me jacto de aprender de mis errores así muchos digan que estoy equivocada y no valgo la pena.

Aún sigue en mi mente rebotando sus palabras: “nunca dejes que nadie te señale por cómo te criaste, eres mil veces más fuerte que ellos”. Gracias Martín, tu legado sigue vigente.

Sí, fui puta ramera prostituta o cómo quieran calificarme pero ¿qué es más doloroso? vivir bajo una máscara y las apariencias o andar por el mundo mostrando el verdadero yo a pesar del veneno que caiga en el camino. En mi caso, decidí – desde que ellos dos cerraron los ojos –seguir sola, sin desmerecer la compañía de Shiraz.
Es mi tiempo, es mi vida, es mi interior, mi frialdad convertida en flores, mis lágrimas dieron sazón a mi camino, soy yo, nunca lo duden.

“La flor que florece en la adversidad es la más rara y hermosa de todas”


Perdonen el cambio brusco o las palabras, pero esta escritora necesitaba botar lo último del dolor. 

viernes, 17 de abril de 2015

Recordando

Luego de darme cuenta de los temas que abarca la coyuntura - que van más allá de una política inundada de dimes y diretes - analicé quien es quien en este mundo, cómo un puñado de dólares en mano puede cambiar tu camino y a veces tu forma de ser, dejas de ser tu esencia fundiéndote en la banalidad o egocentrismo. Hoy revisando las notas que llegan día a día en redacción caigo en cuenta que hechos como el pedido de Promsex en revisar la ley de despenalización del aborto en casos de violación, protestas contra el bypass en la avenida 28 de julio, rescate de perros abandonados o conmemoración de los caídos en el holocausto, hacen que ame mi carrera y no arrepentirme de esta decisión que – a pesar de las críticas – me da de comer cada mes. No hay nada más placentero que comprarme una salchipapa o pollo ‘broaster’ en la esquina de mi casa cada fin de mes con este sueldo; esas amanecidas, excesos de sueño  y vida bohemia que me invade, vale la pena.


No quiero dejar de lado un hecho muy importante citado líneas arriba, la conmemoración de la muerte de más de 6 millones de judíos en el holocausto hacía los años 30. La maquiavélica ideología de Adolf Hitler, autodenominado el ‘Führer’, sus secuaces, las miles de almas inocentes, llanto, frustración y sueños rotos; todo combinado en una atmosfera de guerra que quedaría para la posteridad. Esa es la clave de todo: el futuro, cómo las generaciones verán este suceso que a mi parecer – y modestia aparte – marcó mi infancia tras leer una enciclopedia Lexus que mi padre me había regalado por mis 7 años; “esta niña hiperactiva debe leer y dejar esas tonterías del baile, eso no le conducirá a nada”, rezó un día. Hoja tras hoja me comía las palabras técnicas y términos que me llevarían a decidir años después mi carrera y única pasión, el periodismo. 


lunes, 13 de abril de 2015

Decir

A veces suelo ser muy fría, indiferente y seria, la realidad es muy distinta a esta máscara que trato de mantener por el miedo que me invade cada amanecer. Busco salidas pero siempre está esa sombra persiguiéndome, mi soledad.

Pasan las horas, sigo recluida en este espacio de metro cuadrado donde solo puedo plasmar mis dotes de redactora amateur mientras la paciencia se colma escuchando al ‘flamante primer ministro’, lo odio, hay que admitirlo.

Ella está ahí, es Zoe viendo todos mis movimientos y Lena – su merced – huyendo por la ventana del quinto piso del edificio ante el constante acoso. “Apúrate y soluciona esa disyuntiva”, esa era la clave.


Querido Rafael:
Hace mucho que te observo y tú también, no sé muy bien de dónde eres o qué tiene tu pasado pero esta batalla a muerte entre mi mente y corazón debe terminar. Sólo te pido un sincero detalle: deja de mirarme con esos ojos de cielo nocturno que posees y añoro en mis instantes de debilidad carnal. Es doloroso saber que aparentes una timidez o indiferencia y darme cuenta (por experiencia) que sufres en silencio. Gracias por sonreír, eso ilumina el día, calma cualquier dolor.

Atentamente, F.

PD: no tengas miedo, yo también sé cómo es aquella soledad.